domingo, 10 de junio de 2007

El otoño que fue

Sabía que el ruido despertaría a los vecinos. A mí hacía tiempo que los sonidos no me afectaban.
Frenar la autopista de la monotonía. La luz de la tarde me conduce al lamento de saber que mis palabras son una simple combinación de lugares comunes.
Las palabras me gustan por su forma y si me arrastro en su música es tan sólo porque tengo frío.
Muchas para nada.
El silencio se extiende así, y yo quisiera que las cosas sucedieran en otro lugar, que se sucedieran de otra manera.
¿Por qué no más que esta ínfima desgarradura, por la que no puede colarse ni tan siquiera el sonido?
Las paredes son de lata y esos espejos que me obligan a vigilarme. Tengo miedo en las noches, cuando no logro apagarlos con mis ojos.

He caminado largas veredas, arañando los muros para poder regresar. Cuánto gastarse los dedos por un recorrido que desaparece a mi paso. No es lo único sino la victoria de lo efímero.




La Lagartija





Espirales de silencio y el gesto apaciguado en la derrota.





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viernes, 8 de junio de 2007

it makes you sad too

No creo que haya algo que puedas hacer. Lo lamento... Si estuviera en tus manos... bah, si estuviera en tus manos sería muy chiquita. Muy.

viernes, 1 de junio de 2007

Tarde de sed...

Me tomo el atrevimiento de citarte.
- Usted, bonito, al banquito.

"Nosotros nunca hablamos mucho, pero hoy me despertè con ganas de tomar cafè o chocolatada"

¿Qué esperás que diga? Me parece que te olvidaste de todo, de quien eras y de quien soy. Viniste a comprobar... y yo pensé que podría probarte al menos un poquito. Y de repente ya no era un plato tan exquisito, ninguno de los dos.

A veces siento que puedo ganarte... al mismo tiempo, esa sensación de batalla perdida.
No es que haya esfuerzos que no esté dispuesta a hacer... pero no me pidas que juegue a la ruleta rusa, no me hagas pedirte.

Me salía tan bien eso de no hablarte, de evitarte, de esquivarte y de desearte en todos los rincones. Te podés olvidar de lo que querías, desmantelada en los zócalos.
Las alturas nunca fueron para mí, creo en el infinito desde la ultratumba, como en la profundidad del aleph, o como el corazón delator.






No te hice café ni chocolatada.
el temblor en el límite entre mi cintura y mi espalda me hizo notar que me estaba yendo, que ya no podría girar
cada paso, cada segundo...
qué bueno que te haya gustado verme. qué bueno que me hayas visto.

- gracias por llamarme
(qué caradura!)

Agradezco ese acto que damos por descontado en los kioscos, ese pacto tácito con los kiosqueros, ese otorgar fuego, aunque nada haya a cambio. (Siempre intento dedicar lindas sonrisas... hoy le puse toda la amargura... Lo importante es que tenga sentimiento, que valga el favor. No ese "te presto" automático, más del lado de un "sí, flaca" buena onda.)
El humo vuelve. Los cigarrillos son así de fáciles: llenan de humo el agujero que tengo en el pecho. Poco a poco vuelvo a tomar forma. Puedo enderezarme. Sustancia, otra vez, maetérea... Hombros en alto y esa cara de enojada que no logra traducir la catarata de suspiros desalentados.


No me animé a abrazarte, otra vez te dejé hacer.


Y no es novedad que el despecho abre el apetito, quizás pueda retomar la voracidad que me pone carnavalesca.

Mirror mirror in the wall...

Quizás si notáramos que todos tenemos un tren atestado de gente adentro, una estación en llamas, un hartazgo como granada a punto de estallar. Miseria, frío en la calle, cuerpos que se amontonan sobre cuerpos y ese calor que no llega...


Cuando sea grande voy a ser enorme, voy a comprar esta ciudad y a todos sus zombies, voy a hacer que el mar llegue hasta acá y voy a cambiar el clima, voy a plantar árboles, montañas y cada mono tendrá su hogar.
Mientras, soy tan pequeña que no consigo un lugar ni en nuestra madriguera... y con todas mis excusas me propongo la ingesta de otro valium. Y que pase lo que deba pasar, sé que no voy a hacer ninguna diferencia, sé que nunca voy a ser grande, sé que no...


(me miro al espejo, me declaro culpable, me duermo al ritmo de un tranquilizante -que es menos lírico que el alcohol, pero sigo con mis ascos a flor de piel, sólo me queda el lab.erinto-)

Choices

Consulté a un amigo, esperando respuestas.

"Vos qué decís: ¿sigo fingiendo en la cama o voy a trabajar mañana?"

Qué horror, no pensé dos veces en lo que estaba diciendo. Fue al recibir su respuesta que noté que no podía agregar nada más...

"Dejá de fingir en la cama, sin dudas"

Qué vergüenza. Como si me hiciera falta ese tipo de consejo... Pero, ¿qué carajo estaba preguntando?



(también pensé: me gusta tener un amigo así)