¿Cuál es la diferencia entre un clásico, un cliché y un leit motiv? ¿Qué hace que algunas recurrencias sean inmortales y otras simples regresiones? Pero, sobre todo, cuáles puedo permitirme y cuáles (ya) no.
Llegada cierta edad (no soy vanidosa, estoy hablando de mis más de 31 años) siento que hay cosas que hice demasiadas veces... y no puedo evitar preguntarme porqué algunas parece que debiera eliminar del repertorio, mientras que otras están autorizadas a repetirse en un loop eterno.
Postear entradas esporádicas en blogs puede pasar de moda, emborracharse sola es un clásico.
Random sex with random people es un leit motiv, extrañar al ex un cliché.
Y así.
Sin embargo se cuela una figura más definitoria, el anacronismo... y una exigencia mayor cobra vida, una demanda de sentido independiente de toda relativización, una valoración de Cronos que anula todo.
Como cuando hay que largar el chupete.
Entonces parece que hay que decirle basta y adiós a algunos recursos, sin más explicación que eso, sin más razón.
¿Se puede realmente ser anacrónico en la propia vida, cuando estamos necesariamente insertos en nuestro propio tiempo? ¿No me estaré pidiendo demasiado?
El carnaval debe haber dejado suelto un desfile de memorias y muertitos, porque me siento invadida por elementos que enmudecieron años atrás... y me reconozco y no al mismo tiempo.
Pero eso no cambia: el tiempo. Es (soy) en este tiempo, mi único posible. Y simplemente por eso, no puede ser un anacronismo.
Termino la copa de vino y me lo permito, me dejo deambular un rato más entre fantasías que deberían haberse agotado ya, según algún manual que no comparto (el mismo que dice cuándo hay que empezar a controlar esfínteres).
El gen melancotango argentino, soy retro de mí misma. So what?
.
sábado, 16 de febrero de 2013
sábado, 4 de febrero de 2012
Mi primera sesión - 2012
Demasiado para ser real, demasiado para una primera sesión. Nadie dijo que fuera a ser fácil...
Ilusa yo, que llegué en tan mal estado, en tal nivel de desesperación, que pensé que la mera presencia sentada frente a una, afirmando con la cabecita cada tanto, tomando un par de notas al ritmo del "ajam... ajam..." iba a ser suficiente. No esperaba genialidades, pensé que el espacio de escucha en sí iba a bastar (al menos por hoy).
Claramente la culpa es mía. La Dra. Lowe me tenía muy mal acostumbrada... (dicho sea de paso, se merece una disculpa).
Quizás el error haya sido justamente ese, que en lugar de conformarse con la cabecita que sube y baja, como la de esos perritos de plástico que ponen en los taxis, quiso hacer el comentario acertado, la pregunta justa, o tal vez fue simplemente el hecho de que abrió la boca y habló.
No quise prejuzgar, quise ser madura, adulta, open-minded. Al entrar a ese consultorio por primera vez -que no parecía un consultorio sino un escritorio con algunas sillas de más- vi la foto de Juan Pablo II, la cruz, un angelito de espejos... y me contuve, me repetí que no tiene nada que ver que creamos en cosas diferentes, que eso no la descarta ni invalida como analista, que no tengo que ser hueca, que tengo que aprender a escuchar, a conocer, a dar oportunidades más allá de mis prejuicios. Me lo repetí varias veces, ajustando la cola al silloncito de mimbre que me dijo que ocupara, y que a pesar de ser cómodo o quizás por serlo tanto, dejaba a descubierto mi panza que reclamaba no sé qué rechazo visceral... Combatí el impulso a salir corriendo, a excusarme en alertas meteorológicas o simbólicas y a correr. En una demostración de compromiso total con la búsqueda de mi bienestar psíquico me quedé sentada, respondí y traté de hablar, de elaborar, de explicar... pero sus comentarios superaron ampliamente mi expectativas. No pude evitar decidir no volver a ese lugar, mientras la escuchaba opinar sobre mi vida, profundizar, preguntar, intentar entender...
A modo de homenaje, de evento de despedida, cito algunos de los diálogos -descontextualizados, para respetar el secreto profesional - que la inmortalizan en la nómina de mi historia psíquica.
2012.1.1
-No tenés tonada- afirmó un poco confundida.
-Es que mis papás no son misioneros, son de acá, en casa no se hablaba misionero...-
-pero...- pausa -... es español, ¿no? o sea, no es eso que hablan en Urummm... Paraguay...-
-¿Guaraní? No, claro, es español, pero me refiero a "lo misionero", a la tonada, las palabras, la dieta... esa herencia cultural no era parte de mi casa-
-¿No se mezclaban con los indígenas? digo, con los aborígenes.-
No tengo cómo reproducir mi cara llegado a este punto... -¿los locales?- consulto -los misioneros...-
-claro, una manera de decir...-
¿De decir qué, doctora?
2012.1.2
-¿Vos sabés quiénes hacen eso que hiciste? Son típicos los casos, las nenas cuyos padres reciben subsidios del estado, o sea, nenas que tienen los papás en prisión, o que los padres no están muy presentes... ¿ves alguna relación entre estas nenas y vos?-
¿Estaré escuchando bien yo? -... eh... mis papás trabajaban... y mi papá hasta está medio en contra de la asistencia social... no entiendo la pregunta, ¿la respondí?-
El famoso síndrome de la subsidiada y abandonada... o sobre lo barato que es hablar y lo caro que nos puede terminar saliendo el análisis.
Me pregunto si valdrá la pena todo esto y hasta qué punto estoy dispuesta a ingresar en la bizarra búsqueda de un nuevo analista.
Si me puso a escribir maldades al menos puede ser divertido, esto de tomarmelo con humor y empezar un racconto de mis primeras sesiones.
Gracias Angela.
Ilusa yo, que llegué en tan mal estado, en tal nivel de desesperación, que pensé que la mera presencia sentada frente a una, afirmando con la cabecita cada tanto, tomando un par de notas al ritmo del "ajam... ajam..." iba a ser suficiente. No esperaba genialidades, pensé que el espacio de escucha en sí iba a bastar (al menos por hoy).
Claramente la culpa es mía. La Dra. Lowe me tenía muy mal acostumbrada... (dicho sea de paso, se merece una disculpa).
Quizás el error haya sido justamente ese, que en lugar de conformarse con la cabecita que sube y baja, como la de esos perritos de plástico que ponen en los taxis, quiso hacer el comentario acertado, la pregunta justa, o tal vez fue simplemente el hecho de que abrió la boca y habló.
No quise prejuzgar, quise ser madura, adulta, open-minded. Al entrar a ese consultorio por primera vez -que no parecía un consultorio sino un escritorio con algunas sillas de más- vi la foto de Juan Pablo II, la cruz, un angelito de espejos... y me contuve, me repetí que no tiene nada que ver que creamos en cosas diferentes, que eso no la descarta ni invalida como analista, que no tengo que ser hueca, que tengo que aprender a escuchar, a conocer, a dar oportunidades más allá de mis prejuicios. Me lo repetí varias veces, ajustando la cola al silloncito de mimbre que me dijo que ocupara, y que a pesar de ser cómodo o quizás por serlo tanto, dejaba a descubierto mi panza que reclamaba no sé qué rechazo visceral... Combatí el impulso a salir corriendo, a excusarme en alertas meteorológicas o simbólicas y a correr. En una demostración de compromiso total con la búsqueda de mi bienestar psíquico me quedé sentada, respondí y traté de hablar, de elaborar, de explicar... pero sus comentarios superaron ampliamente mi expectativas. No pude evitar decidir no volver a ese lugar, mientras la escuchaba opinar sobre mi vida, profundizar, preguntar, intentar entender...
A modo de homenaje, de evento de despedida, cito algunos de los diálogos -descontextualizados, para respetar el secreto profesional - que la inmortalizan en la nómina de mi historia psíquica.
2012.1.1
-No tenés tonada- afirmó un poco confundida.
-Es que mis papás no son misioneros, son de acá, en casa no se hablaba misionero...-
-pero...- pausa -... es español, ¿no? o sea, no es eso que hablan en Urummm... Paraguay...-
-¿Guaraní? No, claro, es español, pero me refiero a "lo misionero", a la tonada, las palabras, la dieta... esa herencia cultural no era parte de mi casa-
-¿No se mezclaban con los indígenas? digo, con los aborígenes.-
No tengo cómo reproducir mi cara llegado a este punto... -¿los locales?- consulto -los misioneros...-
-claro, una manera de decir...-
¿De decir qué, doctora?
2012.1.2
-¿Vos sabés quiénes hacen eso que hiciste? Son típicos los casos, las nenas cuyos padres reciben subsidios del estado, o sea, nenas que tienen los papás en prisión, o que los padres no están muy presentes... ¿ves alguna relación entre estas nenas y vos?-
¿Estaré escuchando bien yo? -... eh... mis papás trabajaban... y mi papá hasta está medio en contra de la asistencia social... no entiendo la pregunta, ¿la respondí?-
El famoso síndrome de la subsidiada y abandonada... o sobre lo barato que es hablar y lo caro que nos puede terminar saliendo el análisis.
Me pregunto si valdrá la pena todo esto y hasta qué punto estoy dispuesta a ingresar en la bizarra búsqueda de un nuevo analista.
Si me puso a escribir maldades al menos puede ser divertido, esto de tomarmelo con humor y empezar un racconto de mis primeras sesiones.
Gracias Angela.
martes, 22 de febrero de 2011
viernes, 22 de octubre de 2010
Tengo un nudo en el pecho. No puedo respirar. No se pasa con alcohol.
Camino hasta el final del muelle, de cara al mar. El viento me desviste y no puedo abstraerme de la inmensidad del agua. Dudo un momento, no sé si me asusta más el mar o los enormes edificios que lo miran desde la costa. Es la profundidad, es esa interminable cantidad de agua, es ese mundo escondido por metros y metros.
Lloro. No puedo evitarlo... el agua salada es contagiosa, el mar es de llanto y hago mi aporte.
"No puedo más de no poder más" recuerdo...
Siento que estoy vieja para seguir merodeando los mismos vecindarios.
Inútil irse lejos, sino se sabe nada de uno, sin saber a dónde se está.
Camino hasta el final del muelle, de cara al mar. El viento me desviste y no puedo abstraerme de la inmensidad del agua. Dudo un momento, no sé si me asusta más el mar o los enormes edificios que lo miran desde la costa. Es la profundidad, es esa interminable cantidad de agua, es ese mundo escondido por metros y metros.
Lloro. No puedo evitarlo... el agua salada es contagiosa, el mar es de llanto y hago mi aporte.
"No puedo más de no poder más" recuerdo...
Siento que estoy vieja para seguir merodeando los mismos vecindarios.
Inútil irse lejos, sino se sabe nada de uno, sin saber a dónde se está.
sábado, 30 de enero de 2010
Me pone triste la publicidad de Toddy
No me divierte, no me saca una sonrisa, no me hace bien... Bueno, no es que espere que un comercial me haga bien, pero esta pieza me genera una deseperanza tan alejada a lo que puedo llegar a recibir en un vaso de chocolatada, que se me llena el cuerpo de contradicciones.
Es eso, son contradicciones. Entiendo que hay un chiste, lo sé. De hecho he sido testigo de gente que ríe frente a la pieza. Pero más allá de la racionalidad, está ese rechazo a una mentira que es dañina como la sopa de costumbre o el tedio cotidiano. Rechazo porque veo a ese pibe y lo imagino en 25 años, con su mujer, sus hijos, y sus verdades atragantadas tan "de balde". Sin sentido. Como la enfermedad.
El chiste de no decir lo que se piensa no es gracioso, es penoso.
La hipocresía... no me da risa.
Y no es una cuestión de género.
Es eso, son contradicciones. Entiendo que hay un chiste, lo sé. De hecho he sido testigo de gente que ríe frente a la pieza. Pero más allá de la racionalidad, está ese rechazo a una mentira que es dañina como la sopa de costumbre o el tedio cotidiano. Rechazo porque veo a ese pibe y lo imagino en 25 años, con su mujer, sus hijos, y sus verdades atragantadas tan "de balde". Sin sentido. Como la enfermedad.
El chiste de no decir lo que se piensa no es gracioso, es penoso.
La hipocresía... no me da risa.
Y no es una cuestión de género.
jueves, 25 de junio de 2009
Más amena cuanto más desenredada, eso es vox populi.
Me río de lo precario de mis superpoderes: no puedo viajar en el tiempo, hacerme invisible ni borrar la memoria.
Sin memoria no hay historia. Me moría sin ... me moría. Suena como a subi-baja, un infinito "que sí que no".
Corta. Desiciva. Extrema.
(me visto de gris para aparentar, para cubrir los fragmentos)
Me río de lo precario de mis superpoderes: no puedo viajar en el tiempo, hacerme invisible ni borrar la memoria.
Sin memoria no hay historia. Me moría sin ... me moría. Suena como a subi-baja, un infinito "que sí que no".
Corta. Desiciva. Extrema.
(me visto de gris para aparentar, para cubrir los fragmentos)
sábado, 13 de junio de 2009
Storming out...
Me gana la tristeza. Una mezcla de profecía autocumplida y deseo subyugado.
Te despierto en mitad de la noche porque necesito hablar. Tenés sueño y a mi las palabras no me salen, así que sólo me hacés un lugar en la cama, en el cual claramente no quepo.
Todo es insatisfacción.
(-es que a vos no hay poronga que te acomode)
(-ey, no es verdad)
(-bueno, pero igual no te banco)
(-eso es otra cosa)
Ya no me analizo porque sé que no tengo solución. Me empeño en demostrar(me)lo.
Lowe must die.
Te despierto en mitad de la noche porque necesito hablar. Tenés sueño y a mi las palabras no me salen, así que sólo me hacés un lugar en la cama, en el cual claramente no quepo.
Todo es insatisfacción.
(-es que a vos no hay poronga que te acomode)
(-ey, no es verdad)
(-bueno, pero igual no te banco)
(-eso es otra cosa)
Ya no me analizo porque sé que no tengo solución. Me empeño en demostrar(me)lo.
Lowe must die.
Punto y aparte
Dando explicaciones a lo inexpresable. Una mano en la boca, la otra en la espalda y una maratón en los ojos.
Incitamos un beso de comisura, asomando tímido entre la culpa y la represión.
Hasta mañana.
y puntos suspensivos...
Incitamos un beso de comisura, asomando tímido entre la culpa y la represión.
Hasta mañana.
y puntos suspensivos...
lunes, 25 de mayo de 2009
Lady in red...
Digo que estás invitado, si querés, a mi cama.
Digo sin culpa, sin miedo (sin intenciones incluso podría malinterpretarse). Como si no fuera la primera vez que te invito a mi cama. Como si no hubiera dudas sobre tu respuesta. Como si hiciera falta verbalizar lo entendido.
Asentimos.
Y tus manos le marcan un límite a mi cuerpo. Y desde allá hasta acá somos todo.
Extraño tu piel suave, tu calor y tus besos.
Estoy bien, jugando a desenredarme.
Digo sin culpa, sin miedo (sin intenciones incluso podría malinterpretarse). Como si no fuera la primera vez que te invito a mi cama. Como si no hubiera dudas sobre tu respuesta. Como si hiciera falta verbalizar lo entendido.
Asentimos.
Y tus manos le marcan un límite a mi cuerpo. Y desde allá hasta acá somos todo.
Extraño tu piel suave, tu calor y tus besos.
Estoy bien, jugando a desenredarme.
Don Mario se prepara para mi partida explicándome que una sopapa no me puede faltar en la casa nueva. Un detalle cariñoso.
Dra. Lowe se tomó licencia. Pasan las 4 semanas ya, y es tan efectivo como los electroshocks.
Con el pasado y el futuro medio entrelazados, vinimos a pasar el fin de semana en familia.
Cuando digo vinimos me refiero a mis canas, mis infancias y yo. Mis ganas se quedaron en Buenos Aires. Junto con... otras... ... cosas, por así decirlo...
Dra. Lowe se tomó licencia. Pasan las 4 semanas ya, y es tan efectivo como los electroshocks.
Con el pasado y el futuro medio entrelazados, vinimos a pasar el fin de semana en familia.
Cuando digo vinimos me refiero a mis canas, mis infancias y yo. Mis ganas se quedaron en Buenos Aires. Junto con... otras... ... cosas, por así decirlo...
viernes, 15 de mayo de 2009
Ir en puntas de pie es una solución efímera, pero no por eso menos válida. Insostenible, pero cada tanto se siente bien estar al límite. Fundamentalmente porque me aburro sino.
- El aburrimiento es la base de mis problemas.
- ¿Qué problemas?
- No sé... todos.
(confieso que hoy respeto más a los problemas que a las soluciones... y se nota)
- El aburrimiento es la base de mis problemas.
- ¿Qué problemas?
- No sé... todos.
(confieso que hoy respeto más a los problemas que a las soluciones... y se nota)
domingo, 3 de mayo de 2009
tengo otro nombre
tengo otro dueño
pasan los días y siempre quiero decir pero los atardeceres silencian y mayo se nos vino encima.
Vino.
Sé quién soy pero al mismo tiempo estoy asqueada.
"Sos hermosa" me dijo un amigo, como quien dice trivialidades del tipo "para que te quede bien bien, tenés que revolver con movimientos envolventes".
Y la verdad es que me siento un payaso... estoy desencontrada con mi imagen.
Sé dónde estoy, no sé dónde me reflejo.
Pero es tarde...
y tengo otro ritmo para el sueño
tengo otro dueño
pasan los días y siempre quiero decir pero los atardeceres silencian y mayo se nos vino encima.
Vino.
Sé quién soy pero al mismo tiempo estoy asqueada.
"Sos hermosa" me dijo un amigo, como quien dice trivialidades del tipo "para que te quede bien bien, tenés que revolver con movimientos envolventes".
Y la verdad es que me siento un payaso... estoy desencontrada con mi imagen.
Sé dónde estoy, no sé dónde me reflejo.
Pero es tarde...
y tengo otro ritmo para el sueño
sábado, 21 de marzo de 2009
viernes, 20 de marzo de 2009
Menudita
Resucita un viejo enemigo, Lowe.
Di gracias al salir hoy, dos veces, una antes de cada umbral.
El malestar me hace sentir libre.
Cuando todo parece fluir sin espasmos simplemente le faltan espasmos. Algo que denote vida (-hay alguien ahí?- -hay alguien ahí- -ay, ahí hay alguien- -ahí, ahí-).
Me enojo, me empiezo a sulfurar... y, como un volcán, dejo escapar al sistema de agentes adredes y anónimos. Y que arda.
Di gracias al salir hoy, dos veces, una antes de cada umbral.
El malestar me hace sentir libre.
Cuando todo parece fluir sin espasmos simplemente le faltan espasmos. Algo que denote vida (-hay alguien ahí?- -hay alguien ahí- -ay, ahí hay alguien- -ahí, ahí-).
Me enojo, me empiezo a sulfurar... y, como un volcán, dejo escapar al sistema de agentes adredes y anónimos. Y que arda.
viernes, 6 de marzo de 2009
Traición
Qué está pasando realmente...
... quiero un pucho y duermo sola
... todos saben qué es lo mejor para mí (que es casi igual a decir que todos podrían vivir mejor mi vida que yo)
... hace mucho que las palabras propias se refugiaron en algo ajeno.
Leo.
Con mucho placer leo.
No puedo decir. Decir qué.
Dudo.
Más agua.
No fumo.
Para qué no sé, no sé para qué.
La ciudad se me presenta como una belleza por descubrir. Buenos Aires me está mirando fría en sus ladrillos. No tengo nada que reprocharle.
Hay algo que duele barrio tras barrio.
Quisiera saber más sobre esto pero al mismo tiempo siento que ya no hay lugar para dudas.
Estoy vieja, eso pasó.
... quiero un pucho y duermo sola
... todos saben qué es lo mejor para mí (que es casi igual a decir que todos podrían vivir mejor mi vida que yo)
... hace mucho que las palabras propias se refugiaron en algo ajeno.
Leo.
Con mucho placer leo.
No puedo decir. Decir qué.
Dudo.
Más agua.
No fumo.
Para qué no sé, no sé para qué.
La ciudad se me presenta como una belleza por descubrir. Buenos Aires me está mirando fría en sus ladrillos. No tengo nada que reprocharle.
Hay algo que duele barrio tras barrio.
Quisiera saber más sobre esto pero al mismo tiempo siento que ya no hay lugar para dudas.
Estoy vieja, eso pasó.
miércoles, 11 de febrero de 2009
jueves, 22 de enero de 2009
- ah, te conté?
- no... no decís mucho... Qué?
- nada... no mucho
- bueno...
- si... pero bien
- claro, bien
- si
La verdad es que si hoy fuera 29 o 30 de diciembre de 2009 podría decir, tranquila, que ha sido un buen año. Pero esto recién empieza y tanta buena nueva me hace desconfiar de lo que se viene.
Tengo miedo.
Estoy como feliz.
Y Beli, la señora de enfrente, está muriéndose en su living, en mi ventana.
- no... no decís mucho... Qué?
- nada... no mucho
- bueno...
- si... pero bien
- claro, bien
- si
La verdad es que si hoy fuera 29 o 30 de diciembre de 2009 podría decir, tranquila, que ha sido un buen año. Pero esto recién empieza y tanta buena nueva me hace desconfiar de lo que se viene.
Tengo miedo.
Estoy como feliz.
Y Beli, la señora de enfrente, está muriéndose en su living, en mi ventana.
viernes, 14 de noviembre de 2008
132
Estuve sin internet en mi cama (sí, soy re fiaca), así que el viernes dejo lo que escribí el lunes, en la cama, sobre lo que me dejó el camino de regreso de lo de Lowe.
(Los viajes hacia y desde lo de la mal-amada doctora Low-how-lowe siempre tienen algo. Quizás simplemente porque son largos y en horas pico, quizás porque estoy cansada y mal predispuesta... o porque me quedo pensando.)
(Lo del otro lunes no lo puedo contar, me desapalabró de sopetón y permanecí asilenciada en lo de la doctora hasta que florecí en llanto como si me acabaran de conectar, me prendí - y desprendí- de lágrimas)
...
Hoy el chofer del colectivo le pegó a un señor no sé bien porqué, porque yo estaba escuchando Mi Música.
Fue una escena violenta.
De repente sentí que alguien atrás mío emitía unos raros lamentos. Giré la mirada. Una nena asustada, que probablemente no entendía mucho... o sí. Yo no entendía porque tenía auriculares alegres... ella era testigo, inevitabilidad escópica. Una mierda.
No pasó a mayores, el discriminado y golpeado borracho despreciado descendió. Y la nena se calmó. La señora que estaba a mi lado le tiró algún "no pasa nada, tranquilizáte, está todo bien". Y yo no dije nada de nada... de nada... Busqué un palito de la selva que tenía en la mochila para dárselo a la piba pero me dió vergüenza. Pensé que no se deben aceptar dulces de extraños. Recordé.
"Pobre nena", me quedé pensando cuando ella bajó del bondi. ¿Cuánto tardará en llegar a su casa? ¿se encontrará con brazos, palabras, silencios o golpes?
Me pensé madre, recibiendo a la nena angustiada, desilusionada y asqueada del mundo.
Cómo se convive con el miedo a lo que no se puede controlar? Un hijo tiene que hacer su propio camino, dicen. No sé si sería capaz de permitirlo. Es posible que no logre ser madre.
Impulso que supe controlar: llamar a mamá para intentar entender cómo se podía hacer semejante cosa, cómo se podía dejar hijos librados al mundo, cómo se podía confiar en que estaban preparados.
No estoy preparada, no puedo entenderlo.
Me quedé con ganas de abrazar a la nena porque también tuve miedo y me asusté... también estuve al borde de las lágrimas.
.
(Los viajes hacia y desde lo de la mal-amada doctora Low-how-lowe siempre tienen algo. Quizás simplemente porque son largos y en horas pico, quizás porque estoy cansada y mal predispuesta... o porque me quedo pensando.)
(Lo del otro lunes no lo puedo contar, me desapalabró de sopetón y permanecí asilenciada en lo de la doctora hasta que florecí en llanto como si me acabaran de conectar, me prendí - y desprendí- de lágrimas)
...
Hoy el chofer del colectivo le pegó a un señor no sé bien porqué, porque yo estaba escuchando Mi Música.
Fue una escena violenta.
De repente sentí que alguien atrás mío emitía unos raros lamentos. Giré la mirada. Una nena asustada, que probablemente no entendía mucho... o sí. Yo no entendía porque tenía auriculares alegres... ella era testigo, inevitabilidad escópica. Una mierda.
No pasó a mayores, el discriminado y golpeado borracho despreciado descendió. Y la nena se calmó. La señora que estaba a mi lado le tiró algún "no pasa nada, tranquilizáte, está todo bien". Y yo no dije nada de nada... de nada... Busqué un palito de la selva que tenía en la mochila para dárselo a la piba pero me dió vergüenza. Pensé que no se deben aceptar dulces de extraños. Recordé.
"Pobre nena", me quedé pensando cuando ella bajó del bondi. ¿Cuánto tardará en llegar a su casa? ¿se encontrará con brazos, palabras, silencios o golpes?
Me pensé madre, recibiendo a la nena angustiada, desilusionada y asqueada del mundo.
Cómo se convive con el miedo a lo que no se puede controlar? Un hijo tiene que hacer su propio camino, dicen. No sé si sería capaz de permitirlo. Es posible que no logre ser madre.
Impulso que supe controlar: llamar a mamá para intentar entender cómo se podía hacer semejante cosa, cómo se podía dejar hijos librados al mundo, cómo se podía confiar en que estaban preparados.
No estoy preparada, no puedo entenderlo.
Me quedé con ganas de abrazar a la nena porque también tuve miedo y me asusté... también estuve al borde de las lágrimas.
.
Hazañas
Lo tenía en un frasquito, dentro de un cajón. A veces lo llevaba en un bolsillo. Junior, lo había bautizado. Era del tamaño de la uña de un dedo meñique masculino. Junior, el gusano.
Él lo había gestado en su omóplato, a pesar del dolor que implicaba hacerle de casa y comida.
Junior se hacía camino a mordiscones y Augusto se rascaba sin enteder demasiado, perplejo ante lo inaudito del huésped.
Una noche no soportó el dolor, y se lo advirtió: introdujo un alfiler en la herida, justo cuando Junior salía a respirar. Junior se apresuró al cálido interior, avanzando hacia el hombro derecho.
Al día siguiente Junior aceptó la derrota y se asomó a la superficie del hombre, enceguecido por la luz. La doctora lo capturó prestamente, y fue a dar a un frasquito en un cajón, como una especie de trofeo... como lo máximo que puede parir un hombre.
...
y poder decir, tranquila nomás, que ya no me importa.
Él lo había gestado en su omóplato, a pesar del dolor que implicaba hacerle de casa y comida.
Junior se hacía camino a mordiscones y Augusto se rascaba sin enteder demasiado, perplejo ante lo inaudito del huésped.
Una noche no soportó el dolor, y se lo advirtió: introdujo un alfiler en la herida, justo cuando Junior salía a respirar. Junior se apresuró al cálido interior, avanzando hacia el hombro derecho.
Al día siguiente Junior aceptó la derrota y se asomó a la superficie del hombre, enceguecido por la luz. La doctora lo capturó prestamente, y fue a dar a un frasquito en un cajón, como una especie de trofeo... como lo máximo que puede parir un hombre.
...
y poder decir, tranquila nomás, que ya no me importa.
domingo, 2 de noviembre de 2008
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